24 de octubre de 2009

Dar lo mejor de uno mismo ...



Me pregunto, qué quiere decir que uno da lo mejor de sí mismo.


¿Es posible dar más o menos de lo que damos realmente o simplemente damos lo que tenemos, el resultado de lo que somos sin más?.

¿Puede uno fabricar de la nada una nueva voluntad, olvidar sus condicionantes y dar algo mejor?.

¿A qué parte de uno mismo se puede apelar, para pensar que soy capaz de reinventarme y construirme de nuevo a partir de ahí, sin las condiciones que me configuran?

¿Podemos dar un fruto, sin albergar su semilla?


¿No hace uno lo que puede y no tanto lo que le gustaría haber hecho, a la luz de las consecuencias?.

23 de octubre de 2009

Fuera no encontraré más que motivos para representar mi estado interno.

17 de octubre de 2009

¿Elige uno su vida o es la misma VIDA la que nos elige para expresarse?

16 de octubre de 2009

El desconocimiento de la propia infelicidad, no genera felicidad alguna.

15 de octubre de 2009

Perdiendo el paso

A veces el primer paso, es perder el mismo paso. Ese primer paso, fuera de lo conocido, puede ser el principio del camino tan buscado.

14 de octubre de 2009

La presencia del silencio

Entre las palabras se filtran los silencios. Estos que no hacen apenas ruido, le dan o le quitan la consistencia a las palabras que envuelven. En lo no dicho, se completa lo que se menciona y no por callar, deja de estar presente. Su presencia puede ser demoledora, dejando un rastro de vergüenza, mentira, hipocresía; en otros de lealtad, honestidad o coherencia. Pero nunca deja lo dicho en el mismo lugar.

Restaurar los apoyos



Tan importante es entender la herida, como restaurar los apoyos. Sin ellos, la comprensión, se puede quedar huerfana. Con ellos, uno tiene espacio junto al otro, para recolocar la experiencia.



Al fin y al cabo, casi todo el dolor viene de una falta de apoyo vital para atravesar la experiencia. Pensar que uno solo, puede y debe atravesar todo lo que le toca, está considerado un rasgo de fortaleza. Y esto nos arroja a un mundo de soledad para el dolor.



Si hubieramos tenido buenos compañeros de viaje, para las distintas encrucijadas o tropiezos, seguramente seríamos más humildes y más capaces.